Related image

La tendencia alcista de la divisa tiene con los pelos de punta a muchos colombianos y a otros frotándose las manos. ¿Seguirá subiendo?

En las primeras horas del miércoles 2 de octubre, el dólar se negoció por primera vez en la historia del país por encima de los 3.500 pesos. Un nivel psicológico que hace un par de meses pocos creían posible. Aunque durante las siguientes jornadas bajó, este movimiento encendió las alarmas: muchos se preguntan hasta dónde llegará el billete verde.

En primer lugar, sube por la coyuntura internacional. La incertidumbre creada por la guerra comercial de Estados Unidos y China, el brexit, la recesión en Europa, la devaluación del yuan y los temores de una desaceleración global mantienen la tendencia del dólar a fortalecerse y de las monedas emergentes a debilitarse.

En otras palabras, el peso se mueve hoy más al ritmo de la coyuntura internacional que de los hechos locales. Entre otras razones, porque el precio del petróleo, que antes daba una especie de blindaje, también se ha debilitado ante las señales de una menor demanda mundial. La referencia Brent, la más relevante para Colombia, se ubicó el jueves en 57,71 dólares el barril.

Por eso, la depreciación del peso continuará al ritmo en que la economía mundial se mueva y eso hace que los inversionistas busquen resguardo en el dólar. Para el analista Felipe Campos, de Alianza Valores, hay que preguntarse cómo se va a comportar Estados Unidos. “Si el mundo comienza a crecer más que Estados Unidos, la tendencia alcista del dólar termina, cambiamos de ciclo y caerá en los siguientes años. Pero si Estados Unidos termina mejor que el resto, aunque ambos se desaceleren, la fortaleza del dólar se va a mantener”. Agrega que esto se sabrá entre los próximos seis y ocho meses. Eso significa que la volatilidad del dólar se mantendrá.

Fuente: Banco de la República

¿Qué puede hacer el Gobierno o el Banco de la República para revertir esta tendencia? Nada. 

El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, se ha limitado a decir que por cada 100 pesos que aumenta el dólar, el fisco recibe alrededor de un billón de pesos adicionales. Por su parte, el Emisor ha insistido en que el fenómeno no ha afectado la inflación porque los importados pesan poco en la canasta de los colombianos: un 15 por ciento. Pero los altos niveles del dólar y su gran volatilidad generan una creciente preocupación, pues el peso se ha devaluado alrededor de 16,4 por ciento en el último año. 

Los empresarios han tenido el cuidado de no trasladar el aumento del dólar al consumidor, pero parecerían estar llegando a sus límites. Esto podría hacer que los carros, los pasajes aéreos y hasta los juguetes aumenten de precio y el país tenga una temporada de fin de año más costosa.

 

  • ¿Sí le va bien a Colombia con un mayor precio del petróleo? 

Para Campos, la devaluación se reflejará tarde o temprano en la inflación y el consumo, con el consecuente efecto sobre el crecimiento de la economía.

Además, recuerda que no solo los bienes transables sienten el impacto, sino también los alimentos. Por eso, las cuentas del Gobierno parecerían incompletas y no tienen presente el impacto sobre el monto de la deuda pública.

Eso sí, algunos se frotan las manos. El aumento de la tasa de cambio beneficia a quienes reciben remesas –alrededor de 6.680 millones de dólares en el último año–, a los fondos de pensiones que tienen buena parte de su portafolio en moneda extranjera y a los exportadores de productos como café y petróleo, entre otros. Pero tiene con los pelos de punta a quienes poseen deudas en dólares: desde el Gobierno hasta empresas y personas. También, quienes planean viajar al exterior este fin de año se ven perjudicados.

 

  • La premonición de Pacho Santos sobre el precio del dólar 

Incluso, la mayoría de los exportadores parecen no estar contentos con un dólar caro porque tienen que importar materias primas, bienes intermedios y maquinaria más costosos.

Sin duda, el vaivén y la tendencia alcista de la divisa preocupa a muchos colombianos. Solo se verán los efectos en los próximos meses.

 

FUENTE: Revista Semana

^